Regla de Oro de la Economía – El Egoísmo Altruista

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Utilidad viene de utilizar, aprovechar algo para obtener un resultado, el cual, a su vez nos resulta beneficioso. Somos seres vivos, por tanto egoístamente altruistas, ambas cualidades, deben estar siempre juntas aunque, algunas veces, por alguna razón, los seres humanos no hemos sabido muy bien qué hacer con esa cualidad bipolar, como diría un psiquiatra. En algún momento de nuestra historia como humanidad, esa relación mutua entre ambas palabras se rompió como pasa, a veces, con el amor y aunque se hicieron para ir juntas, la humanidad decidió convertir la palabra utilidad en atesorar, guardar, esconder, descuidar, se perdió la parte altruista de la utilidad.

Viene a mi memoria los cuentos que tanto me gustaba leer en la infancia por los códigos secretos que, percibía, o se dice intuía, se ocultaban en ellos. De los cuentos de piratas recuerdo que ellos asaltaban los barcos que transportaban mercancías producidas en un lugar para venderla en donde no las producían y, al contrario, regresaban con otras que, hacia donde iban, no se producían, el egoísmo altruista del que hablaba hace un rato. Los piratas rompieron la regla, no producían para intercambiar, sólo querían atesorar y, para evitar perder lo quitado, lo enterraban en islas secretas y hacían mapas para encontrarlos de nuevo, una vez desparecido los riesgos provocados por quienes buscaban recuperarlos. Muchos tesoros quedaron enterrados, perdidos, sin utilidad, su razón de existir.

Actualmente y “sin querer queriendo” como dice el Chavo del 8, también nosotros, sin mucha consciencia al respecto, seguimos enterrando, perdiendo tesoros, así es, hacemos lo mismo con los activos personales y de las empresas, los dejamos olvidados en una bodega o dañados, sin saber que lo están, se nos olvida su noble y doble función la de ser útiles, producir resultados. Olvidados y descuidados pierden su sentido como los valiosos tesoros escondidos por el pirata en su isla secreta.

Es hora de rescatar los tesoros olvidados que son algunos activos, darles la utilidad que les da su razón de ser o permitirles ofrecérsela a quienes los pueden estar necesitando en un ejercicio de truque. Rescatar los tesoros personales y empresariales, los activos, es volver a poner en juego su utilidad, es restaurar la regla de oro de la economía, el egoísmo altruista, aprovechando a LeSIGA para volver a darle vida a nuestros tesoros guardados, hacer con nuestra plataforma un mapa que nos asegure encontrarlos, utilizarlos, compartirlos, evitar perder la riqueza que representan.