Encuentro con lo inesperado

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Esta pandemia ha dado para todo, como no es mucho lo que podemos ver hacia afuera, nos ha tocado empezar a mirar hacia adentro “Quédate en casa” la orden nos exigió ponerle otro oficio a la mirada, mirar hacia adentro y ¡Vaya! nos encontramos con lo inesperado, con eso a lo cual, por alguna razón, le tenemos tanto miedo. Lo inesperado nos toma por sorpresa, y muchas veces ni siquiera estamos preparados, aunque, hasta alegrías nos puede traer.

No todo ha salido mal. Objetos olvidados, emociones encontradas, recuerdos que, por ponerse a jugar a las escondidas, se quedaron para siempre en una foto, un juguete, un libro, un viejo caballito de madera, el vestido de los quince años, el traje de bodas. Nadie los quiso volver a sacar de su escondite o se acabó la cuenta y debimos salir a jugar otros juegos, esos que la sociedad nos exigía.

La sorpresa que provoca redescubrir emociones, recuerdos y objetos nos puso oficio. Tal vez ese objeto le pueda servir a otra persona, hacer trueque no es tan mala idea. Pocas veces nos ponemos a pensar que ese objeto olvidado puede conservar su valor, alguien puede estarlo necesitando con urgencia y a mí, me permitiría descubrir la bondad que se oculta de las miradas que siempre se enfocan hacia afuera. Qué buen momento este para mirar hacia adentro, sí, hacia adentro de nosotros mismos, adentro de familia, adentro de las organizaciones empresariales y sociales, adentro del planeta.

Esta pandemia se ha convertido en una oportunidad que la vida nos ofrece para mostrar que nada existe porque si, todo cuanto existe tiene una función, atiende una necesidad. El caballito de madera cumple una valiosa función, permitir al niño jugar a sentir cómo se siente recorrer sobre su lomo el mundo, descubrir lo inmenso que éste es, a la vez que nos muestra eso que somos, jinetes dispuestos a descubrir la inmensa fortaleza que constituye nuestra identidad, necesidad que nos es vital.

El traje de bodas puede ser eso que una joven novia sueña ponerse para ir a decirle sí, al hombre que ama y comenzar un nuevo futuro, trabajando juntos para hacer de la nueva unión algo con sentido y definir a éste como su propósito común, la razón fundamental del amor ¡Vaya, cuánta riqueza sin valorar podemos encontrar en un depósito cerrado con llave! Este es el momento perfecto para hacer que lo inesperado nos dé lecciones de vida.

¿Ha pensado en todo eso que por mirar hacia afuera, dejó olvidado y aún tiene mucho valor, si no para usted, sí para otra persona? Esta pandemia nos está despertando la generosidad, la solidaridad, la empatía por el otro. Lo inesperado tiene su encanto.