EL ARTE DE ENTENDER LOS ACTIVOS

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Comprender la complejidad de objetos, fenómenos empresariales y las relaciones que se entretejen entre ellos, estimula querer hacerse preguntas, tejer conversaciones sobre ellos, crear un lenguaje propio dentro de la empresa para compartir experiencias, experimentar nuevas formas de tomar decisiones, hacer ciencia empresarial, participar de su progreso. Para vivir el arte de entender los activos, hay que compararlos para comprenderlos. Para eso hay que reconocerlos, darles vuelta, como decía un niño, que  reconocer es darle vueltas y vueltas a algo, es crear nuevos lenguajes con ellos, para que, al conversarlos, nos permitan reconocer la nueva realidad que a cada momento nos presentan y así lograr comprender la compleja realidad empresarial, propia y única, que es cada empresa, la identidad que la define.

Las nuevas tecnologías tienen su propio lenguaje y tienen mucho para decirnos, las pantallas saben cómo hacer visible lo invisible, lo no visible y que aunque esté presente, ignorarlo, puede ser peligroso o hacer que se pierda todo lo valioso que le da identidad a una persona o una empresa, su estructura, composición, integridad, diversidad e inteligibilidad. Ellas están hechas para facilitar construir una nueva gramática, hacer un nuevo lenguaje, ahí radica su verdadera riqueza, poner a nuestra disposición el arte que supone poder aprender a través de poder comunicarnos con lo invisible, eso que nos enseñó El Principito. Eso que no puede ser quitado, el verdadero poder ante la incertidumbre, la potencialidad para recrear el conocimiento, crear respuestas para predecir, innovar, moldear, corregir, mejorar, caer en cuenta, evitar, corregir.

Las nuevas tecnologías permiten encontrar las mejores respuestas posibles ante la cotidianidad empresarial, lo cual significa dar un salto definitivo y cualitativo, además, de cuantitativo, a la modernidad. Hacer tejido industrial, generar investigación y pensamiento científico empresarial, también, pensamiento intuitivo, innovador y creativo.

Adentrarse en preguntas y respuestas frente a eso que, con frecuencia consideramos obvio, es todo un arte que facilita el goce de entender a fondo nuestra compleja vida empresarial, enamorarse de ella con ética de cuidado y la forma de expresarlo, será la forma como mantendremos su identidad y cuidamos su progreso.

Eso es LeSIGA, el arte de entendernos con los activos y reconocer la riqueza intrínseca que ellos implican, establecer microcomunicaciones inconscientes con ellos, lograr que esas conversaciones provoquen un interés genuino y valioso por su uso y cuidado, despertando actitudes positivas hacia la empresa de la cual hacemos parte.

Mejorar el conocimiento, entendimiento y cuidado de los activos empresariales, posibilita un proceso sinérgico, el cual hace posible elevar nuestro sentido de compromiso y pertenencia a partir de eso que hacemos y producimos con ellos lo cual, sin duda, favorece el progreso empresarial y el de cada persona que hace parte de la misma. Todo un arte entendernos con los activos de los cuales somos responsables.